Un profesor comprobó que se puede bajar de peso comiendo sólo pastelillos


Durante 10 semanas, Mark Haub, un profesor de Nutrición Humana de la Universidad Estatal de Kansas, se comió uno de esos pastelillos cada tres horas, en lugar de las comidas. Para agregar variedad en su flujo constante de botanas dulces, Haub también comió Doritos, cereales azucarados y galletas Óreo.

Su premisa: que en la pérdida de peso, el conteo de calorías es lo que más importa, no el valor nutricional de la comida.

Y comprobó su teoría: En su “dieta de tiendas de abarrotes” perdió 12 kilogramos en dos meses.

Para un proyecto para una clase, Haub se limitó a menos de 1,800 calorías al día. Un hombre de su peso y tamaño –previo a la dieta– usualmente consume alrededor de 2,600 calorías al día. Así que siguió un principio básico para perder peso: consumió significativamente menos calorías de las que quemó.

Su índice de masa corporal pasó de 28.8, considerado sobrepeso, a 24.9, que es normal. Ahora pesa 79 kilogramos.

Uno puede pensar  que otros indicadores de salud debieron verse afectados. Pues no.

El colesterolmalo” de Haub cayó 20% y su colesterol “bueno” aumentó 20%. Redujo el nivel de triglicéridos, que son una forma de grasa, en 39%.

“Ahí es cuando uno se empieza a rascar la cabeza preguntándose –dijo Haub–: ¿Qué significa? ¿Significa que estoy más sano? ¿O significa que en la forma en que estamos definiendo la salud desde una perspectiva biológica nos está faltando algo?”.

A pesar de su éxito temporal, Haub no recomienda replicar su dieta centrada en las botanas.

“No estoy orientado a decir que esto sea algo bueno para hacer”, dijo. “Estoy en mitad de camino. Supongo que esa es la parte frustrante. No puedo dar una respuesta concreta. No hay suficiente información para hacerlo”.

Dos tercios de su alimentación total provinieron de comida chatarra. También tomó una píldora multi-vitamínica y bebió un batido de proteínas todos los días. Y comió vegetales, típicamente una lata de frijoles verdes y tres o cuatro tallos de apio.

Las familias que viven en desiertos tienen acceso limitado a frutas y vegetales frescos, así que con frecuencia recurren al tipo de comida que Haub estuvo comiendo.

“Esas comidas son consumidas por muchas personas”, dijo. “Puede ser un asunto del tamaño de las porciones y de moderación en lugar de una eliminación total de esos productos en la dieta. Simplemente pienso que es irreal esperar que las personas vayan a abandonar completamente esas comidas por vegetales y frutas. Puede ser saludable, pero no realista”.

La grasa corporal de Haub cayó de 33.4% a 24.9%. Eso genera una pregunta: ¿Qué importa más en la pérdida de peso, la cantidad o la calidad de las calorías?

Su éxito probablemente fue resultado de reducción calórica, dijo Dawn Jackson Blatner, una dietista de Atlanta, Georgia.

“Es un gran recordatorio de que, para perder peso, las calorías cuentan”, dijo. “¿Pero es eso la clave para estar saludable? Eso ya es otra historia”.

Blatner, vocera de la Asociación Dietética Estadounidense, dijo que no le sorprende oír que los indicadores de salud de Haub mejoraron incluso aunque haya comido pasteles botanas procesados.

Antes de iniciar una dieta así, Blatner advierte que hay riesgos para la salud.

“Hay cosas que no podemos medir”, dijo Blatner, comentando cómo la falta de fruta y de vegetales puede afectar la salud a largo plazo. “¿Cuánto afecta eso al riesgo de cáncer? No podemos medirlo”.

El 25 de agosto, Haub, de 41 años, empezó su dieta de pasteles enfocándose en el control de las porciones.

“Estoy comiendo al punto de que lo hago sólo por necesidad y alejando siempre los platos”, dijo.

Él diseñó el experimento para que durara un mes como una herramienta de enseñanza para su clase. Mientras perdía peso, Haub siguió la dieta hasta que alcanzó un índice de masa corporal normal.

Antes de su dieta de Twinkies, él trató de comer una dieta sana que incluía granos enteros, fibra, bayas y bananas, vegetales y ‘gustos’ ocasionales como la pizza.

“Parece no haber conexión entre comer de forma saludable y ser saludable”, dijo Haub. “Puede que no sea lo mismo. Yo estaba comiendo de forma más saludable, pero no era saludable. Estaba comiendo mucho”.

Él mantuvo el mismo nivel de actividad física moderada que tenía antes de la dieta. Para evitar ser un mal ejemplo para sus hijos, Haub comía vegetales frente a su familia. Cuando no estaba en la mesa familiar, usualmente sus comidas venían empaquetadas.

Haub monitoreó su composición corporal, su presión sanguínea, su colesterol y su glucosa, y registró su progreso en su página de Facebook, Professor Haub’s diet experiment.

Para reducir las calorías, evitó la carne, los granos enteros y las frutas. Cuando empezó a agregar carne a su dieta hace cuatro semanas, su nivel de colesterol aumentó.

Haub planea agregar alrededor de 300 calorías a su consumo diario ahora que ya acabó la dieta. Pero no está abandonando los pastelitos por completo. A pesar de perder peso, Haub siente que hay ambivalencia.

“Desearía poder decir que los resultados son perjudiciales para la salud. Desearía poder decir que los resultados son saludables. No estoy lo suficientemente seguro para decirlo. Eso frustra a muchas personas. Un lado dice que es irresponsable. No es saludable, pero los datos no dicen eso”.

Durante 10 semanas, Mark Haub, un profesor de Nutrición Humana de la Universidad Estatal de Kansas, se comió uno de esos pastelillos cada tres horas, en lugar de las comidas. Para agregar variedad en su flujo constante de botanas dulces, Haub también comió Doritos, cereales azucarados y galletas Óreo.

Su premisa: que en la pérdida de peso, el conteo de calorías es lo que más importa, no el valor nutricional de la comida.

Y comprobó su teoría: En su “dieta de tiendas de abarrotes” perdió 12 kilogramos en dos meses.

Para un proyecto para una clase, Haub se limitó a menos de 1,800 calorías al día. Un hombre de su peso y tamaño –previo a la dieta– usualmente consume alrededor de 2,600 calorías al día. Así que siguió un principio básico para perder peso: consumió significativamente menos calorías de las que quemó.

Su índice de masa corporal pasó de 28.8, considerado sobrepeso, a 24.9, que es normal. Ahora pesa 79 kilogramos.

Uno puede pensar  que otros indicadores de salud debieron verse afectados. Pues no.

El colesterolmalo” de Haub cayó 20% y su colesterol “bueno” aumentó 20%. Redujo el nivel de triglicéridos, que son una forma de grasa, en 39%.

“Ahí es cuando uno se empieza a rascar la cabeza preguntándose –dijo Haub–: ¿Qué significa? ¿Significa que estoy más sano? ¿O significa que en la forma en que estamos definiendo la salud desde una perspectiva biológica nos está faltando algo?”.

A pesar de su éxito temporal, Haub no recomienda replicar su dieta centrada en las botanas.

“No estoy orientado a decir que esto sea algo bueno para hacer”, dijo. “Estoy en mitad de camino. Supongo que esa es la parte frustrante. No puedo dar una respuesta concreta. No hay suficiente información para hacerlo”.

Dos tercios de su alimentación total provinieron de comida chatarra. También tomó una píldora multi-vitamínica y bebió un batido de proteínas todos los días. Y comió vegetales, típicamente una lata de frijoles verdes y tres o cuatro tallos de apio.

Las familias que viven en desiertos tienen acceso limitado a frutas y vegetales frescos, así que con frecuencia recurren al tipo de comida que Haub estuvo comiendo.

“Esas comidas son consumidas por muchas personas”, dijo. “Puede ser un asunto del tamaño de las porciones y de moderación en lugar de una eliminación total de esos productos en la dieta. Simplemente pienso que es irreal esperar que las personas vayan a abandonar completamente esas comidas por vegetales y frutas. Puede ser saludable, pero no realista”.

La grasa corporal de Haub cayó de 33.4% a 24.9%. Eso genera una pregunta: ¿Qué importa más en la pérdida de peso, la cantidad o la calidad de las calorías?

Su éxito probablemente fue resultado de reducción calórica, dijo Dawn Jackson Blatner, una dietista de Atlanta, Georgia.

“Es un gran recordatorio de que, para perder peso, las calorías cuentan”, dijo. “¿Pero es eso la clave para estar saludable? Eso ya es otra historia”.

Blatner, vocera de la Asociación Dietética Estadounidense, dijo que no le sorprende oír que los indicadores de salud de Haub mejoraron incluso aunque haya comido pasteles botanas procesados.

Antes de iniciar una dieta así, Blatner advierte que hay riesgos para la salud.

“Hay cosas que no podemos medir”, dijo Blatner, comentando cómo la falta de fruta y de vegetales puede afectar la salud a largo plazo. “¿Cuánto afecta eso al riesgo de cáncer? No podemos medirlo”.

El 25 de agosto, Haub, de 41 años, empezó su dieta de pasteles enfocándose en el control de las porciones.

“Estoy comiendo al punto de que lo hago sólo por necesidad y alejando siempre los platos”, dijo.

Él diseñó el experimento para que durara un mes como una herramienta de enseñanza para su clase. Mientras perdía peso, Haub siguió la dieta hasta que alcanzó un índice de masa corporal normal.

Antes de su dieta de Twinkies, él trató de comer una dieta sana que incluía granos enteros, fibra, bayas y bananas, vegetales y ‘gustos’ ocasionales como la pizza.

“Parece no haber conexión entre comer de forma saludable y ser saludable”, dijo Haub. “Puede que no sea lo mismo. Yo estaba comiendo de forma más saludable, pero no era saludable. Estaba comiendo mucho”.

Él mantuvo el mismo nivel de actividad física moderada que tenía antes de la dieta. Para evitar ser un mal ejemplo para sus hijos, Haub comía vegetales frente a su familia. Cuando no estaba en la mesa familiar, usualmente sus comidas venían empaquetadas.

Haub monitoreó su composición corporal, su presión sanguínea, su colesterol y su glucosa, y registró su progreso en su página de Facebook, Professor Haub’s diet experiment.

Para reducir las calorías, evitó la carne, los granos enteros y las frutas. Cuando empezó a agregar carne a su dieta hace cuatro semanas, su nivel de colesterol aumentó.

Haub planea agregar alrededor de 300 calorías a su consumo diario ahora que ya acabó la dieta. Pero no está abandonando los pastelitos por completo. A pesar de perder peso, Haub siente que hay ambivalencia.

“Desearía poder decir que los resultados son perjudiciales para la salud. Desearía poder decir que los resultados son saludables. No estoy lo suficientemente seguro para decirlo. Eso frustra a muchas personas. Un lado dice que es irresponsable. No es saludable, pero los datos no dicen eso”.

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3 respuestas a Un profesor comprobó que se puede bajar de peso comiendo sólo pastelillos

  1. Son datos interesantes a la hora de planear una dieta verdad? pero creo mas importante darle al cuerpo los nutritientes que necesita para estar saludable, gracias por compartir tu experiencia!

    • José F. Parodi dijo:

      Hola Romina,

      Tienes mucha razón, la alimentación debe ser balanceada. El aporte de nutrientes deben definirse según los requerimientos del cuerpo y las evidencias actuales para mantener sano.
      Todo en la vida debe tener matices, cantidades, sabores y olores que nos hagan descubrir cosas y plantearnos retos constantemente. Lo ideal sería “que cada bocado nos traiga eso además de salud”.

      Saludos,

  2. Daniel M dijo:

    Buen Articulo ! pero yo tambien creo que esta como muchas tecnicas para bajar de peso
    no son tan buenas para tu cuerpo, porque te privan de comer lo necesario para tu cuerpo por eso podrias tener problemas de salud y demas perjuicios que solo tu sufriras por eso es mejor optar por otras tecnicas mas saludables para bajar de peso

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